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28 oct. 2010

Distopías (I): Rollerball, esa peli de culto



Me encanta el cine de los 70, tiene películas de referencia en casi cualquier género. Da igual lo chorra o absurda que fuera la peli, siempre tenía esos diálogos profundos y trascendentes y momentos que que se te quedan grabados.

Una de las modas de los 70 fueron lo que en ciencia ficción se catalogaban como "distopías", sociedades futuras anti-utópicas (que es lo que significa distopia), bien totalitarias con estados policiales, bien ultracapitalistas con la sociedad adormecida, bien mundos arrasados... Así, nos encontramos cosas como "La carrera de la muerte del año 2000", "Fahrenheit 451" (qué gran libro de Bradbury), "La fuga de Logan", "1999: Rescate en NY", etc...

La verdad es que en ese género se han escrito algunas de las mejores novelas (también llamadas "de anticipación"), que están entre mis favoritas y he leído más de una vez, como "Un mundo feliz", "1984", "Mercaderes del espacio", el mismo "Fahrenheit 451"....

Bueno, pues una vez ubicados empiezo con la peli de la que va el post. Peli de las consideradas "de culto" (=friki, para algunos) de los 70, una de las que a mi más me gusta, por la combinación de esas largas conversaciones sobre la libertad y el libre albedrío con escenas de "deporte" cruel y violento. No tiene el toque intencionadamente cutre y provocador de otras como Death Race 2000 o 1999: Rescate en NY, pero tiene muchas cosas en común con ellas. Primero, la sinopsis:

Tras la bancarrota de las naciones y el fin de las Guerras Corporativas, un mundo unificado disfruta de un bienestar sin precedentes. La Sociedad Corporativa ha erradicado la pobreza y las enfermedades, ha desarrollado una forma de gobierno prácticamente invisible y se ha estructurado en castas relativamente inmóviles. Su instrumento de propaganda es el Rollerball, un violento juego que obsesiona a las masas. Preocupado por la fama que está adquiriendo la estrella de este deporte, Jonathan E, capitán del Houston y campeón indiscutible durante diez temporadas consecutivas, el Directorio decide jubilarlo

Como habeis leído, en este caso el mundo se lo han repartido las corporaciones, que además se han especializado para no hacerse competencia. Así tenemos 6 corporaciones (Energía, Lujo, Vivienda, Transporte, Comunicación y Alimentación) que controlan distintas áreas del planeta. La masa está feliz, no les falta de nada y no se puede decir que estén en absoluto reprimidos sino simplemente adormecidos o aborregados (en este sentido más similar a "Un Mundo Feliz" que a "1984"). Como el "pan y circo" de los romanos, tienen lo que necesitan, y el Rollerball les da el entretenimiento donde desahogarse.



Cuando uno de los jugadores trasciende al equipo, cuando es más importante el individuo que el grupo, cuando la persona despierta en la masa sentimientos y actitudes inconformistas y rebeldes, individualistas y autónomas, tratan de convencerlo para que se jubile antes de ganar el campeonato y convertirse en ídolo y referente. Pero él intuye lo que hay detrás y empieza a investigar, por lo que tratan de que le ocurra algo en la pista... pero no cuento más. De verdad, merece la pena, es tan distinto de lo que se hace ahora en el cine.

A mi de esta película me encantan los diálogos, siempre puedes leer muchas cosas entre líneas, todo parece tener mensaje. Desde luego os la recomiendo si no la habeis visto, pero si sois de pelis de acción mejor no la veais ya que (a diferencia del pésimo y simplista remake de 2005) no es una peli de acción. Las escenas de acción son algo violentas - quizás se percibieran más en su época, ahora no lo son, y desde luego no son nada sangrientas - pero entre partido y partido hay mucho diálogo.

Si teneis ganas de saber más, aquí podeis consultar más sobre la peli (es prácticamente una tesis).

4 comentarios:

  1. He rescatado este post que publiqué originalmente en el blog de los Chalaos porque los que me visitais por aquí no os soleis pasar demasiado por allí (y menos ahora que está ligeramente abandonado).

    Por supuesto he aprovechado para repasarlo, ampliarlo y retocarlo un poco.

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  2. Pues yo te agradezco que lo hayas rescatado. Y que conste que a los Chalaos os tengo en Favoritos, ahora ya sólo me falta tener un rato para echaros un vistazo.
    En cuanto a esta peli, es de ésas de las que he oído hablar toda la vida, porque es muy conocida, pero nunca he tenido oportunidad de ver. Y fíjate que creía que iba sólo de deporte. Ya con tu nueva información (nueva para mi) fijo que me hago con ella y así de paso la veo. A mí también me gustan estos argumentos y sobre todo si están bien hechos.
    El director de ésta es Norman Jewison (El violinista en el tejado, En el calor de la noche, El rey del juego), ya empezamos bien. Y a mí James Caan me encanta él y como actor (ayer le vi precisamente en "Un puente lejano", que te recomiendo desde aquí).
    Pues eso, que gracias por abrirme los ojos a esta película. Me encanta descubrir títulos buenos que yo desconocía que lo fueran.
    Besos.

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  3. Lo he dicho en tantos sitios... pero una más: el cine de entonces, por lo que sea (cámaras, filtros, el aspecto de las calles) respira cine en cada fotograma. Y lo hacía muy realista.

    Cosa difícil hoy por muchos adelantos que haya, de conseguir esa credibilidad, la han de trabajar mucho. El escritor es la última que lo han conseguido y se nota mucho esfuerzo. Pero pienso en Hitchcock, en El exoprcista, y lo que es ese aspecto tan cinematográfico lo tenían ganado de antemano. Salvo excepciones, ver un móvil en pantalla me da un repelús...

    Rollerball tiene eso y un directorazo y un actorazo, sólo podía salir, aunque fuera cine de entretenimiento, una pasada visual aparte de lo suficientemente digno en el mensaje.

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  4. Clementine: A mi me gustó, no sé si eso será suficiente pero la peli, vista en perspectiva (algo imprescindible para las películas con varias décadas a sus espaldas) tiene mucha más fuerza. Yo la vi por primera vez cuando era un chaval, y la habré visto un par de veces más, y sigue gustándome mucho.

    key: Algunos directores de hoy han renunciado a filmar en digital y siguen conservando esa magia, pero yo creo que los avances son pasotivos, lo que pasa es que como en todo, el abuso no es bueno, y se tiende a abusar. Desde luego las películas de entonces se ven más auténticas, porque es que las de ahora abusan de lo artificial. Si me permites la comparación, es como las portadas de Playboy de ahora y las de antes (probablemente una de las cosas en las que más se nota el auge de lo artificial).

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