Seguidores

5 nov. 2010

Examen (II): No es lo mismo

La semana pasada hice otro curso, con su correspondiente examen, y no fue lo mismo. Hay experiencias formativas con las que disfrutas además de aprender, que despiertan tu interés por aprender aún más cosas y otras que consiguen todo lo contrario.

En mi caso creo que el problema no estaba en ninguno de los dos casos en las materias. Si hace un mes me encontré con el lado positivo, la semana pasada me tocó el malo. Como he dicho, creo que las materias eran lo suficientemente interesantes en ambos cursos, pero en el primero de ellos tuve a un gran formador y mejor comunicador, que te metía en la materia y te hacía participar, y en el segundo me tocó una chica maja pero que se limitaba a pasar diapositivas, con un tono absolutamente distante y que en momentos me lo hizo pasar realmente mal porque me dormía.

Encima el enfoque del examen final fue también totalmente opuesto. En el primero, si sabías y aplicabas la lógica, aprobabas. Se notaba que te examinaban de los conocimientos que tenían que examinarte. En el segundo, necesitabas cosas de las transparencias que no aparecían en la materia, te tocaba simplemente saberte cosas de memoria sin aplicación práctica.

El resultado final ha sido el mismo, ya que he aprobado ambos (y con la misma nota), pero la experiencia no. ¡Qué importante es tener un buen profesor! Eso me hizo pensar en el mecanismo de selección de profesores a través de concurso oposición. Conozco a unos cuantos que han aprobado que serán incluso peores que el segundo de los que he tenido. ¿Por qué no hay un examen de aptitudes para la enseñanza? ¿Por qué hay gente que no aguanta a los niños dando clases en primaria?

Seguro que recordais vuestra peor experiencia y vuestra mejor... ¿me las contais? Yo recuerdo un profesor de Química en COU con el que NADIE aprobaba nunca selectividad. Cerca de la jubilación, se limitaba a contarte la última visita al Palau o su aficción por los canarios... La empollada que me tocó pegarme por mi cuenta para aprobar fue una de mis mayores hazañas académicas hasta el momento.

10 comentarios:

  1. Si es que lo poco gusta y lo mucho cansa jejejeje un examen al año es suficiente :-)
    De todo tiene que haber y efectivamente el formador/profesor es básico a la hora de disfrtuar o no un curso o una carrera o loq ue sea.

    ResponderEliminar
  2. Algún otro examen caerá pronto, pero de cursos he cumplido el cupo por unos meses.

    El del primer curso espectacular, hasta tú que la disciplina en cuestión está bastante alejada de tu campo habrías aprendido y disfrutado con él.

    ResponderEliminar
  3. También depende del alumno y de su disposición o filosofía vital ante las circunstancias. Por ejemplo, en la carrera muchísimas asignaturas se podían aprobar leyendo el manual de turno por lo que siempre agradecía a los profesores que innovaban y se iban por las ramas durante horas y horas. Para el examen no servía, pero al menos pasabas un buen rato y aprendías cosas que nadie te iba a contar. Luego están los peñazos con sus apuntes de toda la vida que parece que fuera de eso no hay nada más. Recuerdo a una profesora que saba arqueología que directamente leía los apuntes en clase. Aunque la mayoría de los allí presentes se lo perdonábamos por razones meramente físicas. Qué buena estaba.

    ResponderEliminar
  4. Hombre, Petrarca parto por supuesto de la predisposición del alumno por aprender, lo cual quizás sea suponer demasiado pero al tratarse en los casos que comentaba de formación voluntaria lo normal es que sea así.

    Evidentemente en el cole y la Universidad te tocaba tragar con cada materia... (y aquí cada uno le tendrá manía a una distinta)

    Las profesoras como las que mencionas las conozco, se les perdona... mientras aprueben, que si no ya puede estar buena.

    ResponderEliminar
  5. Aun suspendiendo, créeme. Deberías haber escuchado el profundo silencio que conseguía entre los estudiantes. Nos hacía llenar cinco folios cada hora pero !y lo a gusto que lo hacíamos! ^^

    ResponderEliminar
  6. Estoy totalmente de acuerdo que depende de como es un profesor a la hora de que algo sea maravilloso o no. Pienso que en la universidad vas a escuchar y a escuchar una hora y otra, es difícil dormirse aunque algo sea un tostón, pero ahora cuando uno es adulto, con sueño acumulado, o se lo trabaja el profesor/a o me duermo yo también. En mi época no había power en clase ni Internet ni nada de nada. Había el típico profesor de universidad con folios amarillos de tantos años que los tenía igual, escritos a mano y hablando de bioquímica y yo pensando “a ver si se jubilaba de una vez por todas”. Pero no, ahí seguía y gracias a él entendí la bioquímica de las narices. Pero hoy en día casi no hay profesores para adultos, se tiende a "cursos, masters on line" como los que hacen a la UOC y que me encantan con sus foros, su tutor, su material impersonal... hasta que eché de menos oír hablar a alguien de algo y no solo leerlo y me apunté a un presencial... ay señores, eso es otra cosa pero claro, ahí depende de la persona, del profesor y roer un hueso aburrido con la edad pues cuesta cada vez más. Un saludo

    ResponderEliminar
  7. Es esencial que el profesor de turno sepa impartir una clase en condiciones. Los resultados generales de los alumnos son mucho más satisfactorios.
    Mi peor experiencia, el profesor de Producción de la Facultad, que te lo contaba todo al nivel altísimo que controlaba él. Pero no nosotros, que no nos enterábamos de nada.
    Mi mejor experiencia, sin duda, el profesor de Literatura de la Facultad, que en lugar de hacerte aprender corrientes, autores, fechas y obras de memoria, te enseñaba a interpretar a cada autor a través de sus textos. Con él aprendimos un montón y sus clases eran una auténtica delicia.

    ResponderEliminar
  8. Gracias a todos por compartir las experiencias. Todos hemos tenido profesores de los dos tipos. Por supuesto hay más tipos (los cabrones, los inocentes, ...) pero en cuanto a la capacidad de transmitir conocimientos los extremos son los que habeis comentado.

    ResponderEliminar
  9. Recuerdo una asignatura de la carrera (donde he tenido de todo aunque diría que abundan los que ni fu ni fa, seguidos de los malos y luego algunos muy buenos) que era un chico joven, que iba a las clases de los otros profesores a ver cómo lo hacían y sentarse cerca de los alumnos para ver cómo enfocar la clase...genial, un encanto de persona y su asignatura resulto muy agradable después de haber ido a clase con otro que era todo lo contrario.

    Estoy contigo natsnoC, debería haber algún control para que los profesores no sean loros de repetición de transparencias, lo cual es una pérdida de tiempo. Recuerdo en BUP y COE algunos de mis mejores profesores con cariño. A veces eran muy duros y estrictos, pero se notaba que eran buenos profesores, sus clases nunca resultaron aburridas y enfocaban las cosas de manera muy didáctica, y no sólo de ciencias, tuve uno en filosofía que fue de lo mejor que me he encontrado nunca, además de simpático. Descanse en paz, que murió hace tiempo aunque era joven...el tabaco negro que fumaba....

    ResponderEliminar
  10. Ojalá nos oiga alguien más, Bapho, aunque no tengo demasiadas esperanzas.

    Ah, y pásate más a menudo, que estoy a un clic ;)

    ResponderEliminar

Sin tu participación se echa algo en falta. No te cortes, que no nos comemos a nadie.

Si te ha gustado, puede que te gusten: