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10 sept. 2010

Mis lecturas: El miedo, de Gabriel Chevalier

"Uno de los dos o tres testimonios esenciales e inolvidables de esta época maldita"

Editado en la colección Narrativa del Acantilado, lo que es garantía de calidad, este libro me llamó la atención por la frase-gancho que he reproducido arriba. La verdad es que he leído bastante sobre la II Guerra Mundial y el Holocausto, pero al coger el libro me dí cuenta de que en realidad la Primera Gran Guerra era una gran desconocida, salvo por ciertos relatos cortos y cómics bélicos.

El libro es difícil y en determinados momentos es necesario contemporizar para poder entender al autor. El miedo fue publicado en 1930 y en él el autor narra en forma novelada sus experiencias en primera persona como soldado en algunas de las principales ofensivas.

Gabriel Chevalier fue llamado a filas en 1914 y estuvo en las trincheras hasta el alto el fuego de 1918, salvo unos meses que pasó en el hospital por una herida de metralla. Soldado raso durante toda la contienda, presenta una visión muy cercana de los horrores de la guerra y de su efecto en él y sus compañeros de batalla.

He de reconocer que el personaje me resulta extraordinariamente pedante sobre todo en la primera mitad del libro, también muy machista (sobre todo en su paso por el hospital - "la señotita Nancey (...) carece de todo cuanto un hombre busca en una mujer (...) Es una de esas mujeres en las que, al no funcionar la válvula del amor, la actividad se canaliza en tareas cerebrales, tareas de hombre" -), pero en su disculpa hay que tener en cuenta que han pasado más de 80 años desde los hechos narrados y la sociedad de principios del siglo XX era totalmente distinta.

A pesar de los elementos en los que no se coincide con el autor-narrador, los hechos y situaciones narradas merecen una lectura detenida. En determinados pasajes me venían a la mente escenas de "Band of Brothers" - al final, la guerra es la guerra -. Por momentos muy dura y gráfica, en otros intencionadamente frívola, en todo momento denunciando el absurdo de la guerra, a mi personalmente sí me ha gustado y creo que merece mucho la pena, aunque desaconsejo su lectura a quienes busquen un libro de aventuras y entretenimiento.

Por si os ha llamado la atención, tal vez querais leer las reseñas en El Mundo o El País

7 comentarios:

  1. Por cosas del inabarcable temario de oposiciones conozco la primera guerra mundial más que la segunda y considero que aquellas trincheras son el escenario perfecto para una novela. No he leído nada de Chevalier pero coincido contigo: si lo edita Acantilado...

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  2. Pues no es lo habitual, Petrarca, bien sea por la avalancha de cine sobre la 2ª Guerra Mundial, bien sea por la aparente proximidad que dan los que vivieron esa época frente a los escasos testigos de la anterior.

    Coincidimos en lo de Acantilado, qué gran editorial.

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  3. Yo debería dejar de apuntarme libros... Pero no me he puesto fecha tope :)
    Un beso, Chez Morera.

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  4. Ciertamente un libro muy interesante y coincido contigo en el hecho de que es muy machista, pero ¿pedante? Jamás le habría dado ese calificativo.

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    Respuestas
    1. No el libro sino el protagonista. Hace ya años que lo acabé pero el narrador, protagonista y escritor se considera en todo momento por encima de los demás por su condición de intelectual. Al margen de lo narrado en el libro, y de que como he dicho el libro me gustó mucho, no conseguí jamás empatizar con el narrador y su mania de mirar a todos los demás por encima del hombro.

      Eso sí, libro potente y recomendable. Avisar al lector que no se va a encontrar con nada parecido a Pérez-Reverte.

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    2. Llevo un rato reflexionándolo e iba a decirte ahora mismo algo parecido. Es cierto que el autor peca de superioridad, pero mi confusión se ha hallado en que yo entiendo la pedantería como el alarde innecesario de conocimientos y no, como el ser engreído en sí, aunque la RAE le dé esa definición. Y el caso es que yo no he encontrado que haga alarde inútil de su conocimiento sino que, cuando muestra algún conocimiento es para relacionarlo con la temática tratada y tiene una perfecta conexión con la misma. Por ello yo no concibo a este auto como pedante.

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    3. Pues entonces estamos de acuerdo, aunque discrepemos en la idoneidad del término... A mi me salió así.. :) Gracias por la visita y el comentario.

      Permíteme recomendarte "La nave de los muertos", también de Acantilado y también reseñada por aquí: http://chezmorera.blogspot.com.es/2011/07/mis-lecturas-la-nave-de-los-muertos-de.html

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