Seguidores

28 feb. 2010

El mundo se me ha quedado pequeño

No, no es que hoy ande con el ego subido, me limito a describir literalmente lo que me ha pasado.

Me he despertado a mitad noche al notar corriente en los pies, se me salían por debajo de la cama. Medio adormilado, no le he dado más importancia, pero ya que me había despertado, me he ido al baño en la penumbra a aliviar mi vejiga, pegándome un tremendo coscorrón con el marco de la puerta.

Ha sido entonces cuando me he dado cuenta que algo iba mal. Con una angustia terrible, he comprobado cómo el techo y las paredes se acercaban rápidamente. Buscando la salida más cercana, he tenido que romper las puertas de la terraza y el alivio al escapar de la ratonera en que se había convertido mi habitación ha sido inmenso. Al erguirme mi cabeza ya llegaba a la altura del cuarto piso.

He bajado a la calle desde mi terraza en la planta baja como quien baja el escalón de la acera, y para entonces mi altura ya superaba el décimo piso. Por muy absurdo que pueda sonar, en ese momento me he sentido aliviado por una tontería como es que a mi ropa no le ha dado por encoger.

No he tenido tiempo para preguntarme lo que estaba pasando, ya que se ha desatado el caos. O mejor dicho, yo lo he hecho. No había parado de crecer y al girarme he tropezado con el edificio del que acababa de salir, que se ha derrumbado arrastrando al resto de construcciones de la manzana, levantando una enorme nube de polvo. Curiosamente el sonido del derrumbre ha sonado muy atenuado en mis recién estrenados oídos de coloso.

He salido en dirección a la playa para tratar de reducir los daños que mi desmesurado crecimiento estaba provocando, consiguiendo sin embargo lo contrario ya que el rastro de destrucción que he dejado tanto directa como indirectamente (cada paso provocaba temblores que arrasaban barrios enteros) era desolador.

Al llegar a la costa mi estatura era tal que un par de aviones aproximándose al aeropuerto cercano han explotado a la altura de mi hombro. Totalmente desconcertado me he metido en el mar, poniendo la puntilla ya que la ola que he generado ha acabado con lo poco que quedaba de mi ciudad, que desde mi perspectiva era como una de esas maquetas a escala.

Acababa de exterminar a mi familia, amigos, vecinos y un sinfín de desconocidos. Tuve también un pensamiento materialista echando de menos mi sofá, y las colecciones de libros, DVDs y cómics. "De perdidos al río", pensé entonces, y me dije que podría aprovechar mi tamaño para ver las maravillas de mi pequeño planeta. Pero mi tamaño las desvirtuaba bastante. El Gran Cañón era una pequeña grieta, el Nilo un arroyo, la selva amazónica un montón de arbustos.

Y yo no había dejado de crecer. Mejor dicho, como he comentado al principio, el mundo no había dejado de reducirse. Fue entonces cuando me di cuenta, ya que la Luna había mantenido su tamaño y siguiendo las leyes de la gravedad estaba atrayendo a la Tierra con su mayor masa. Para entonces me imaginé a un hipotético observador, que seguramente me vería como el Principito de Saint-Exupery.

No tengo ni idea de cómo respiraba, pero respiraba. El planeta siguió reduciéndose, lo que también redujo mi velocidad de aproximación a la Luna y aterricé como una pluma, cayendo a mi lado lo que hasta entonces había sido mi planeta, del tamaño de una pelota de tenis. Lo cogí y me lo metí en el bolsillo, ya del tamaño de una canica.

Totalmente indiferente a cualquier cosa, ni siquiera me sorprendí al ver un establecimiento de grosero nombre llamado "Motel Kutimon", regentado por el personaje más peculiar que he conocido. El tal Kutimon (o era Tukimon), me contó que montó el local porque pensó que después de recibir la visita de Armstrong acudirían más turistas. El local, en el que había una foto de Kutimon con Neil Armstrong, no había tenido demasiados clientes, pero había permanecido abierto desde entonces.

El señor Kutimon era un gran personaje. Me contó historias realmente curiosas, como la de aquella niña que nació antes que su madre y tuvo que esperarla para poder vivir sin romper nosecuantas leyes de la Física (Kutimon era un gran experto en temas de viajes temporales). Me ha dado unos mapas para poder saltar a alguna otra realidad, siempre que evite Olvido.

Me pregunto si el planeta (que ahora debe de ser un átomo más en mi ropa) aún alberga vida o si la extinguí completamente. En cualquier caso, esto sólo fue el principio, a ver si encuentro un rato y os cuento lo que ocurrió después.

9 comentarios:

  1. ¡¡¡¡¡Por todos los dioses de todos los olimpos de todos los puñeteros universos paralelos que existen y/o existirán!!!!! ¿Cómo no ha dado usted rienda suelta a esa desbocada imaginación suya antes?

    Genial, genial, genial.

    Pd.- ¿Me pregunto yo...¿ ¿Hasta dónde llegó a crecer?

    Pdd.- Y la próxima vez tenga cuidadito con los amigos y familia que eso de aniquilarlos está más que mal.

    ResponderEliminar
  2. Es que lo de imaginar se me da bien, pero lo de volcarlo en palabras no, esto que tengo claro en la cabeza desde hace más de una semana me ha costado demasiado el postearlo, sobre todo cuando los ratos de los que disponia eran muy breves.

    Ah, que yo no he crecido, ha sido el planeta al que le ha dado por encoger (ves como no me expreso bien)

    No suelo yo andar aniquilando ni familiares ni nada, pero no he podido evitarlo.

    Me alegro que te haya gustado

    ResponderEliminar
  3. Dios mio! Siempre he sabido que eras raro, por eso siempre me has encantado, pero coño NO ME ANIQUILES que soy tu mujer, que encoja el planeta, que te hagas grande, lo que quieras, pero matar no, eh? Que raro eres.... y encima encuentras al tal Kutimon que te ha dado alas.... en fin, no se si dormir tranquila hoy ... estaré alerta. Enhorabuena, siempre has escrito genial, sigue así. Un beso

    ResponderEliminar
  4. !!!Me ha encantado!!! Es mas, diré que me ha encantado!!!

    Ya espero la segunda parte...

    Me recuerda a la guía del autoestopista galáctico en lo del bar en la luna jejeje...

    ResponderEliminar
  5. ¡Me ha gustado mucho! ¿eh? Además me ha evocado, en tan poco espacio de tiempo, obras geniales como "Los viajes de Gulliver", "Crónicas Marcianas" e incluso "El castillo y las letras del abecedario". ¡Y eso es nada!

    ResponderEliminar
  6. Según iba leyendo esto iba pensando: "compañero de pupitre del otro tenía que ser", y en esto va y aparece Kutimon... Me ha encantado, natsnoC, cuéntanos más cosas de éstas, corcho, no te las guardes en tu cabeza, comparte, comparte...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Caray, Clementine, apareces por los lugares más inesperados. ¡Me encanta! No sabes cómo me gustan estas visitas sorpresa.

      Si te ha gustado el surrealista relato, igual te gusta también el de "Funcionaricidio". Es curioso, la semana pasada andaba pensando de qué manera podía continuar este de la tierra encogida.

      Eliminar
  7. ¡Hola! Aquí estoy otra vez porque me he leído esta entrada de nuevo, porque sí, porque me gusta.

    Chez Moreraaaaa.... ¿Te has ido de viaje temporal con Kutimon, o, más preocupante aún... con los Chalaos?

    Un abrazo, sí, con síndrome de abstinencia. Corcho.

    ResponderEliminar
  8. Nada, que me quería leer esto otra vez.

    O que echo de menos leerte.

    O las dos cosas.

    Ale, hasta luego :)

    ResponderEliminar

Sin tu participación se echa algo en falta. No te cortes, que no nos comemos a nadie.

Si te ha gustado, puede que te gusten: